Apertura de Sesiones Provincia de Buenos Aires 2024: Axel Kicillof

APERTURA DEL 152 PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS DE LA LEGISLATURA BONAERENSE

GRACIAS

Buenos días a todos y todas.

Quiero empezar con un agradecimiento a todos los presentes, pero en especial a esta legislatura, por haberme habilitado a realizar mi informe en esta fecha, lo que me permitió concurrir el viernes pasado al Congreso Nacional.

Hoy es la primera apertura de sesiones de mi segundo mandato como gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Confieso que me hubiera gustado empezar esta segunda etapa en un contexto completamente diferente al que atravesamos. Estamos pasando por una circunstancia muy incierta y sombría. En virtud de la gravedad inédita del contexto hoy no puedo limitarme a hacer la tradicional exposición, centrada exclusivamente en el desarrollo de la gestión de nuestro ámbito bonaerense. El extravagante experimento al que está siendo sometida la Argentina exige acciones extraordinarias del gobierno provincial.

Recordemos. Nuestro mandato comenzó en una situación de emergencia a la que caracterizamos como tierra arrasada, y tuvimos luego que enfrentar la peor epidemia de la historia humana. Así y todo, y pese a las dificultades, en los últimos dos años, se había puesto en marcha un claro proceso de reactivación, consolidando en la provincia un plan de infraestructura, un plan de desarrollo productivo e industrial y de ampliación de derechos que empezaba a mostrar resultados muy positivos. Gracias a la puesta en práctica de ese plan, de ese rumbo pudimos obtener un contundente respaldo en las recientes elecciones. El pueblo de la provincia decidió seguir avanzando derecho al futuro.

Los bonaerenses respaldaron lo que se hizo en los primeros cuatro años de gobierno: respaldaron las nuevas escuelas, los centros de atención primaria, respaldaron las obras, el derecho a la salud, a la educación, a la producción, al trabajo, a la dignidad y salieron a defender todo lo logrado con el voto. Una mayoría decidió acompañar este rumbo provincial, lo que nos permitió imponernos en 84 municipios y recuperar incluso el gobierno en 16 distritos incluyendo, ni más ni menos que el de la capital de la Provincia, que ya es también la capital de este proyecto de desarrollo provincial y el lugar donde vivo hace cuatro años con mi familia, la ciudad de La Plata.

Semejantes resultados, a contramano de todos los pronósticos y en una etapa difícil para los oficialismos, fueron el producto de haber gobernado -en las buenas y en las malas- de manera transparente, dando la cara, cerca de la gente, con seriedad y responsabilidad. Y también de manera federal: sin discriminar a los distritos por más que no los gobierne el oficialismo. Hoy más que nunca, me comprometo con ustedes, y a través de ustedes con el pueblo de la provincia, a seguir gobernando con transparencia, compromiso y sin descanso por el bienestar general, en defensa de los derechos de nuestro pueblo y en defensa de los intereses de nuestra Provincia.

Ahora bien, la sociedad nos volvió a elegir, pero no para que las cosas sigan como están, nos volvió a elegir para seguir transformando. Estamos orgullosos de lo que hicimos, pero no satisfechos. No queremos que las cosas sigan como están: nosotros no somos el gobierno de la continuidad, somos el verdadero gobierno de la transformación. Pero esta voluntad de transformar no implica saltar al abismo o experimentar con recetas esotéricas, anacrónicas, importadas o fracasadas, por impactantes que parezcan. Los bonaerenses decidieron y expresaron contundentemente que los problemas no se solucionan con motosierra, ni con dinamita, ni con ajuste. Respaldaron lo que se hizo, pero, sobre todo, los bonaerenses dijeron que si algo no sobra en nuestra provincia son los derechos, que no sobra Estado; al revés, que hacen falta más derechos, hace falta más y mejor Estado. Para ser claro, recorrí y recorremos permanentemente la Provincia, sus 135 municipios, y donde vamos se reconoce lo hecho, pero la sociedad reclama más escuelas públicas, más cloacas, más asfaltos, más luminarias, más patrulleros, no menos… “Nunca menos”.

Sin embargo, esa voluntad mayoritaria de transformación y de progreso encuentra hoy un obstáculo principal: ese obstáculo son las políticas que lleva adelante el Gobierno Nacional, a las cuales considero indispensable dedicar un tramo de este encuentro.

En las recientes elecciones, a nivel nacional ganó otro rumbo, otras ideas y otras políticas, diferentes de las nuestras. Una parte importante de la sociedad argentina eligió un nuevo presidente, cuyas propuestas no compartimos. Pero en democracia el pueblo es el que manda y, por lo tanto, respetamos la expectativa de los argentinos que lo eligieron aspirando a un tiempo mejor. Tristemente, esas esperanzas están siendo brutalmente traicionadas.

Durante la campaña y al asumir en diciembre este nuevo mandato, afirmamos porque nunca fue lo nuestro la falsedad o la obsecuencia, que la propuesta que ganó está en las antípodas de nuestra manera de ver la vida, y de entender la política y la economía. Sin embargo, también sostuve entonces y sostengo ahora que vamos a respetar la voluntad popular de los argentinos. Pero en aquel discurso de asunción exigí también, apoyado en la legitimidad del voto popular, que el nuevo gobierno nacional debe respetar la voluntad de la mayoría de los bonaerenses que respaldaron masivamente el proyecto de desarrollo, integración y defensa de derechos que llevamos adelante en la Provincia de Buenos Aires. Debe respetar a quienes democráticamente eligieron a sus intendentes, sus diputados y senadores, a todos sus representantes. Y eso es precisamente lo no está sucediendo: el Presidente no está respetando la voluntad de los bonaerenses y no está respetando a sus representantes y por lo tanto no está respetando a la provincia de Buenos Aires y su pueblo.

Estamos en presencia de un hecho inusual, prácticamente inédito: en nuestra provincia se impuso un gobierno que no solo no pertenece a la fuerza política del presidente sino que, además, viene gestionando hace cuatro años inspirado en ideas y convicciones completamente antagónicas a las ideas del oficialismo nacional. Resulta necesario recordarlo y que se comprenda: en la Provincia de Buenos Aires, la fuerza política de Milei fue derrotada en las PASO, en las generales y en el ballotage. En rigor, en ninguna provincia argentina ganó un candidato a gobernador de La Libertad Avanza. Esto es un hecho, pero implica que el presidente deberá aprender a convivir con gobernadores elegidos a través de los mismos mecanismos que lo transformaron en presidente. Aunque le cueste debe comprenderlo: la democracia se trata de respetarnos mutuamente y cumplir con la constitución, con las responsabilidades de cada uno y con las leyes. No se trata de apretar, extorsionar, fundir, amenazar, insultar y agredir a quienes no están de acuerdo con sus ideas o proyectos. La democracia no es un teorema, no es el Teorema de Arrow ni se explica con el dilema del prisionero; la democracia es el contrato social que recuperamos hace 40 años y volvimos a elegir para perseguir el bienestar general respetando las diferencias y procesando los conflictos de manera pacífica. Y con memoria, verdad y justicia: ¡Gracias Madres y Abuelas de Plaza de Mayo!, ¡30.000 detenidos- desaparecidos presentes, ahora y siempre!

En muy poco tiempo, en el vértigo de menos de tres meses de gobierno, va quedando dolorosamente en evidencia que las propuestas y valores que ganaron no conducen ni a una mejor sociedad ni a una mejor economía. Va quedando cada vez más claro que esta dirección que adoptó el país no nos conduce a mayor alivio ni a más crecimiento y bienestar. Vuelvo a decirlo con la esperanza de que nos escuchen: el recorte, el ajuste sólo producen un resultado: dolor, desintegración, frustración, desigualdad, precariedad. Nunca un ajuste es inevitable, jamás el dolor y el sufrimiento de los que ya sufren es el remedio para nuestros problemas. Nuestro pueblo ya hizo demasiados sacrificios. No negamos las dificultades que debe enfrentar el gobierno nacional pero los trabajadores, los sectores medios, los más vulnerables no pueden seguir haciendo sacrificios. No queremos motosierra ni ajuste. Queremos más inversión para seguridad, salud y educación. Austeridad para gobernar sí, sacrificios inconducentes para el pueblo… ¡NO!

También, como bien dijo hace pocos días el papa Francisco, la legitimidad de origen que otorga haber ganado las elecciones, requiere también de la legitimidad de ejercicio. Sostienen Milei y sus funcionarios que fueron votados para hacer este ajuste. Miente, miente y miente. En la campaña electoral repitió hasta el cansancio que el ajuste esta vez no era para los trabajadores, la clase media o los más vulnerables. La mentira está a la vista: las medidas que tomó desde el primer día de gobierno, las que contiene el ilegal DNU, dañinamente vigente, y las que proponía en la Ley Ómnibus dejaron en evidencia que los únicos perjudicados son las pymes, los trabajadores y los que menos tienen. Por más que utilice recursos retóricos y señale para atrás al atribuir las responsabilidades, todo el mundo sabe que desde que asumió Milei y comenzó a ejecutar su plan, el deterioro que sufrió nuestro país y nuestro pueblo ha sido inmenso y catastrófico.

Tampoco son una novedad sus excusas. Siempre que un gobierno aplica este tipo de medidas despiadadas para las mayorías, intenta enmascarar la realidad con palabras fraudulentas: luz al final del tunel, segundo semestre, sinceramientos, precios que estaban reprimidos, acomodamiento de precios relativos, atrasos que se solucionan, lucha contra una casta. Pero la cosa es más simple: más sufrimiento para las mayorías y más negocios para un puñado de privilegiados. En rigor, el ajuste no es más que una enorme redistribución en contra de los que tienen menos.

También mintió sobre su relación con la “casta”. En la campaña repitió mil veces la frase “una argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”. Bien, sus ministros más importantes son precisamente los que venía a reemplazar porque los consideraba fracasados. Toto Caputo, ministro de Macri, endeudador serial, campeón de la fuga, echado por el FMI. En seguridad y defensa tiene a los candidatos a presidenta y vice del macrismo, a los que no paró de agredir y descalificar durante su campaña. Y el famoso DNU ilegal y la caída Ley Ómnibus fueron elaborados por Federico Sturzenegger, elenco estable junto con Cavallo de los noventa, de De la Rúa y de Macri. ¿Estos son los nuevos funcionarios que prometió?

Por eso decimos que, pese a sus discursos violentos, pese a los trolls de las redes, y a la pirotecnia de agresiones e insultos, muchos de los votantes de Milei perciben que fueron traicionados: el ajuste es para ellos, es para todos y el gobierno está lleno de los mismos de siempre, los mismos que fundieron varias veces al país.

Estos primeros tres meses nos dieron dolorosos ejemplos de lo que significa un plan de ajuste y redistribución tan salvaje: menos salud, menos salarios, menos alimentos, menos jubilaciones, menos seguridad, menos industria, menos trabajo, menos PYMES. Lo dijimos en campaña: estos dogmas, estos objetivos iban a hacer daño. Frente a semejantes ideas que fue desplegando el actual presidente en campaña, los derechos de los argentinos estaban en riesgo. Pero no se trata de tener razón, ahora se trata de hacer todos los esfuerzos posibles para enfrentar el ajuste y la motosierra y para aliviar o reparar sus efectos.

Aún en este brutal contexto, quiero reiterar cuáles seguirán siendo los lineamientos rectores de nuestro proyecto los próximos cuatro años: Gobierno protector, Estado presente y Pueblo solidario. Les aseguro a los bonaerenses: el proyecto de provincia que eligieron sigue en pie y seguirá avanzando derecho al futuro.

No voy a hacer hoy una revisión exhaustiva de todo lo que realizamos durante estos cuatro años. Pero quisiera destacar algunos indicadores de gestión para ejemplificar de qué se trata centralmente la disputa política e ideológica de este tiempo. Durante el primer período de gestión:

Inauguramos 211 escuelas y entregamos 168.000 computadores a estudiantes secundarios. Esos chicos no podían comprarlas, entonces ¿no tenían derecho a esa herramienta esencial para su futuro? 300.000 chicos disfrutaron de su viaje de egresados, mientras se sostenía la actividad en las localidades turísticas de la provincia. Esos chicos no podían pagarlo. Entonces, ¿no tenían derecho a disfrutar?

¿Los destinos turísticos no tenían derecho a que se generen ingresos y trabajo en temporada baja?

En los vacunatorios se aplicaron más de 45 millones de vacunas contra el covid.

¿Cuántas se hubieran aplicado si había que pagarlas en dólares? ¿Sólo la plata garantiza que no te mueras? En la Provincia, entregamos 313 nuevas ambulancias de última tecnología que sumamos al sistema público de salud. Ambulancias que salvan vidas sin pedir ningún voucher a cambio. ¿Sólo puede acceder a la salud el que tiene recursos para pagar una prepaga? Inauguramos 157 Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) que llevan el derecho a la salud a barrios, pueblos y localidades olvidadas. Nadie le prohibió a las empresas hacer una clínica privada en esos barrios y esos pueblos. Pero, ¿saben qué? No es negocio.

En las Provincia, más de 2 millones de familias reciben un módulo alimentario del programa MESA en las escuelas ¿Cuál es la idea si se interrumpe? ¿Que pasen hambre porque no tienen recursos?

De un gobierno que en los discursos hacía eje en la seguridad, recibimos al asumir, 900 patrulleros destruidos para cuidar 17 millones de habitantes. Pudimos adquirir 5.200 nuevos patrulleros, creamos la Escuela de Policía Rural, sumamos 5.000 nuevos policías y abrimos 16 nuevas bases de fuerzas especiales en los barrios más peligrosos. Todo esto se hizo con inversión pública, obra pública y trabajadores estatales, nuestros policías. Si no la seguridad es sólo para el que puede contratarla.

Asfaltamos 17.500 calles de tierra, realizamos mejoras en más de 8.500 km de rutas, construimos 600 km de nuevas autopistas e intervinimos 4.500 km de caminos rurales para mejorar la seguridad vial y la integración de toda la Provincia. Hicimos más de 21.000 viviendas en conjunto con el gobierno nacional. ¿La familia que no tiene suficiente para comprar un terreno y construir su casa nunca va a poder acceder a una vivienda digna?

Desde el Banco Provincia asistimos con créditos por 11,7 billones de pesos a empresas y duplicamos los clientes PyMEs, hasta llegar a 1,2 millones, para que produzcan más y creen empleo. Hoy utilizan su Cuenta DNI casi 9 millones de bonaerenses todos los días, la primera billetera digital, desarrollada por el Estado, que persigue la ganancia más importante: facilitar la vida de la gente. ¿Los descuentos con Cuenta DNI que acompañan a los bonaerenses en momentos difíciles son subsidios que hay que recortar? Nada impide que lo haga la banca privada, pero sólo lo hace nuestra banca pública porque no busca la máxima rentabilidad sino el máximo bienestar de su único dueño: el Pueblo de la Provincia.

Esta enumeración muy resumida arroja una advertencia para los libertarios: todo esto no lo hizo la mano invisible del mercado, lo hizo el ESTADO bonaerense, eso que el presidente llama organización criminal. Criminal es frenar esas políticas y desmantelarlas; criminal es parar obras de cloaca, agua, vivienda, rutas; criminal es interrumpir de un día para el otro la transferencia de recursos que son para la seguridad, la salud, el transporte y la educación. Y por si fuera poco, festejar orgullosos el ajuste sabiendo el daño que produce. El pueblo y la historia juzgarán como imperdonable la indiferencia y hasta el goce sádico por el sufrimiento ajeno que estamos presenciando. Es exactamente todo lo contrario a lo que hicieron Néstor y Cristina con auténtica rebeldía y amor por la patria.

Sin el peso que significó la pandemia durante el primer mandato, y con todo lo hecho como base, empezábamos este segundo ciclo ilusionados y decididos a continuar al mismo ritmo. Si en dos años, sin contar la pandemia, construímos 200 escuelas, en cuatro más podíamos duplicar lo hecho. Y esperábamos concretar en esta etapa grandes transformaciones, más profundas, más estructurales, vinculadas a la infraestructura,  la  educación,  la  salud,  la  vivienda,  la  seguridad  ciudadana.

Estimulando siempre la producción, la industria, el consumo y el trabajo. Integrando y desarrollando a la provincia de buenos aires. A eso nos comprometimos.

Pero en menos de 90 días, la situación cambió drásticamente. Si bien cuando asumió Milei había inflación, y una necesidad imperiosa de mejorar los salarios y la distribución, ahora estamos en un escenario no solo sustancialmente más grave sino completamente distinto e inédito. ¿Qué ocurrió? Lo quiero decir con claridad: por decisión del presidente, en base a su dogma ideológico, el ESTADO NACIONAL no sólo está aplicando un plan de ajuste tradicional y catastrófico, sino que está desertando de sus obligaciones más constitutivas, de sus tareas más elementales e irrenunciables. Estos 90 días nos dejan una primera enseñanza y advertencia: el Presidente Milei no quiere achicar el Estado, quiere desintegrarlo. Y lo reconoce.

Este objetivo que abraza Milei, llegar al gobierno para desintegrar el Estado, tropieza sin embargo con un primer y determinante obstáculo: la Constitución Nacional. El 30% de los votos que consiguió en la elección general, más su triunfo en un balotaje con los votos prestados de la tercera fuerza, DE NINGUNA MANERA lo habilita a destruir el Estado, el ESTADO NACIONAL. Por más que se crea portador de un mandato divino que lo envió a refundar el país, el artículo primero de nuestra Constitución, inspirada en las ideas de Alberdi, es taxativo: la Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana, federal, según la establece la presente Constitución. Argentina es republicana, así que Milei debe respetar, aunque no tenga mayorías, la división de poderes. No puede gobernar por decreto o DNU ni someter al Parlamento. Argentina adoptó un régimen representativo, así que Milei debe respetar a los diputados, a los gobernadores y a todas las autoridades elegidas por el pueblo. Argentina es federal, así que Milei debe respetar a las provincias y a sus pueblos, eso implica cumplir leyes y normas, y dejar de extorsionar a los gobernadores para que aprueben leyes que lastiman los intereses de sus provincias. Juramos sobre la Constitución de la Provincia de Buenos Aires defenderla y hacerla cumplir. Eso haremos.

El gobierno nacional no se dedica a repartir limosna ni recursos discrecionales a las provincias, sino que tiene la obligación de contribuir al sostenimiento de la salud, la educación, la seguridad, la infraestructura que necesita el pueblo argentino que, para su información, no vive en un modelo teórico, sino en el territorio de las provincias argentinas. Hacerlo no es optativo, es lo que está obligado a hacer el gobierno nacional. En caso contrario, como ocurre hoy, el gobierno nacional está abandonando al pueblo, está desertando. También el presidente juró sobre la Constitución y tiene que respetarla.

Disolver el Estado, es un objetivo explícito del anarcocapitalismo. Por más dificultades y problemas que haya, creer que todo funcionaría mejor si no hubiera Estado es una muestra ridícula de terraplanismo ideológico, conceptual y cultural. Se trata de una ideología extrema y extranjera que no funcionó en ningún tiempo ni lugar. Y su puesta en práctica ya está mostrando que sólo redunda en un mayor abandono para los que menos tienen, en el saqueo de los recursos nacionales, en la pérdida de soberanía y en el enriquecimiento de los que más recursos tienen. El Estado, por más falencias que tenga, representa el interés general, sin Estado rige la ley de la selva. No es una cadena alimenticia donde el más fuerte se come al más débil, es una sociedad donde a través del trabajo, del esfuerzo y de la solidaridad se intenta colectivamente que todos progresen. La ideología que intenta implantar es incompatible con nuestra historia, con nuestra cultura, con nuestros valores y con la Constitución Nacional. Repito: juró por una constitución que garantiza derechos, los mismos derechos que el presidente desprecia, ataca y ridiculiza.

En la Provincia de Buenos Aires, y en todo el país, esta política de abandono y desprotección está provocando un deterioro y un daño que son enormes, multiplicando la angustia, la desesperación y la incertidumbre de una sociedad que aspiraba a una etapa de reparación.

Atacar la naturaleza igualadora del Estado es profundamente dañino en sociedades desiguales. Y es además totalmente inoportuno: el contexto mundial exige de Estados protectores. Los países que admira Milei se construyeron y llevan adelante las misma políticas que Milei aborrece. Europa, Estados Unidos o Israel ejecutan políticas proteccionistas para cuidar la producción y el trabajo de sus ciudadanos. Muchos de ellos subsidian el transporte. Todos tienen ambiciosos planes de obra pública. En todos se regulan los mercados y se limita al monopolio. En todos el Estado interviene y mucho para defender al consumidor y promover la competencia. Todos ellos invierten millonarios recursos en ciencia y tecnología. Sus presidentes, ya sean más de derecha o más de izquierda, defienden la soberanía de sus países con todos los instrumentos y limitan la intervención extranjera. Y para esas tareas y objetivos tienen una sola y la misma herramienta: el Estado que aquí en Argentina Milei se propone destruir desde adentro. Como señaló el papa Francisco, en esta etapa de la historia, “el Estado es más necesario que nunca”.

A continuación, voy a describir rápidamente esta política de desprotección, repasando algunas de las decisiones adoptadas por el Gobierno Nacional y reseñando el impacto que sobre nuestra provincia causaron en menos de 90 días:

Más allá de la pirotecnia de la campaña, el plan económico que resolvió aplicar, finalmente, no es ni nuevo ni original. Se trata de un plan de ajuste ortodoxo que, según sostuvo Milei, él mismo siempre aborreció. Así, a los dos días de asumir, Milei ordenó hacer la devaluación voluntaria más grande de la historia argentina: depreció la moneda un 118% y puso en marcha la desregulación de los mercados de bienes y servicios básicos e imprescindibles para la sociedad. El abandono de las funciones del Estado llevó a las nubes a los alquileres, los remedios, el combustible, los alimentos, las prepagas, las cuotas de los colegios; en fin, todo. Devaluar y desregular los precios es lo que siempre hacen estos planes económicos. La novedad es que por primera vez se hizo con mayor profundidad y velocidad, pero sin ninguna medida de compensación, sin red, sin acompañamiento y sin piedad. Al final, la famosa libertad era libertad de precios, libertad de abuso, libertad de ganancia desmedida para los sectores concentrados y del otro lado buscar la sumisión, la resignación y el abandono para los no pueden pagarlos. Libertad para los libertarios es libertad de comprar pero sólo para el que puede. Y para el resto, la famosa libertad que pregonan se reduce a la libertad de carecer de todo lo que se necesita para vivir dignamente y, a veces, sólo para sobrevivir.

Ante las consecuencias de sus decisiones, sostiene Milei un disparate: que evitó una inflación futura que nadie vio pero que él ubicaba primero en 3.000%, y luego en 15.000%. El viernes en el Congreso, volvió a elevar a 17.000% la inflación imaginaria que según él evitó. Aunque roce lo ridículo y aunque repita mil veces la palabra “herencia”, son las medidas que tomó Milei las que producen los resultados que hoy sufre el país.

Hay otra novedad en el plano ideológico. Tenemos un presidente, probablemente el único en el planeta, que festeja a los monopolios y a la concentración económica que todos los demás países combaten, limitan o regulan. Los resultados están a la vista, desreguló completamente los precios de los bienes que consumen los argentinos y desregular es dejar de cuidar y proteger a la sociedad de los abusos de los sectores concentrados. Fue así que los precios se descontrolaron completamente.

Doy aquí solo algunos ejemplos de lo que enfrentan los argentinos en su vida cotidiana: el pan pasó de $1.200 en noviembre a $1.800 en enero, un +40% en menos de tres meses. El arroz pasó de $1.000 el kilo a $2.000, un 100% de aumento en tres meses. El aceite de $1.275 a $2.600, creció un 107%. El litro de leche pasó de estar $450 a $840, es decir, un 84%. El detergente aumentó un 118%: de $500 se fue a $1.057. Llenar un tanque costaba hace tres meses 18 mil y ahora 45 mil pesos, un 150%.

Un capítulo aparte son los abusos que Milei permitió con los precios de los medicamentos y con las cuotas de las prepagas. En promedio, los remedios aumentaron cerca de un 100% desde que llegó Milei. Los laboratorios hicieron lo que quisieron con los precios, desencadenando una verdadera catástrofe sanitaria. Muchos de esos medicamentos son imprescindibles para la atención de los enfermos tanto en forma ambulatoria como durante su internación en hospitales o clínicas.

Menciono algunos casos por su gravedad: El MIDAZOLAM es un medicamento indispensable para la sedación de las personas internadas en terapia intensiva y para realizar procedimientos médicos que pueden salvar la vida. En el último año pasó de $28 a $720, un aumento de más de 1600%. El OMEPRAZOL se usa para la protección gástrica: aumentó en el primer bimestre del 2024 un 118%, con un aumento en el último año de un 1800%. La interrupción de su uso puede generar malestares gástricos crónicos que terminan en hemorragias digestivas, en especial en los adultos mayores. El IBUPROFENO, que es el medicamento más vendido y el más usado en el mundo para el tratamiento del dolor, presenta un aumento acumulado de un 800% en el último año. La morfina y sus derivados, especialmente utilizados en tratamientos crónicos asociados a distintos tipos de cáncer tuvo un aumento anual de un 2700% y un derivado muy usado, que es el tramadol, aumentó 200% solo en el primer bimestre de 2024.

Seamos claros: es de vida o muerte. No poder acceder a un medicamento necesario significa no poder curarse y aun morir. Pero, además, la famosa libertad de precios en mercados altamente concentrados, como son los medicamentos, puso en crisis todo el sistema de salud. Los hospitales municipales, provinciales, las clínicas privadas, las obras sociales y las prepagas. Nadie niega que el sistema venía atravesando dificultades y tensiones, pero las medidas de Milei lo arrojaron a una severa crisis.

Un hospital municipal, por ejemplo, como los tantos que hay en nuestra provincia, no sólo sufre el aumento de los costos; también padece el aumento de la demanda, porque muchas familias no pueden ya afrontar la prepaga o comprar remedios en la farmacia, y por lo tanto acuden al hospital público que, muchas veces, es el único prestador. Así, paradójicamente, los que venían a privatizar terminaron estatizando y sobrecargando la salud pública, como ocurre en la esfera de la educación: no pueden pagar el privado y recurren al sistema público.

Fuera de los logros imaginarios que sólo el presidente festeja, existe y se extiende una cruel realidad que afecta a millones de argentinos. Repasemos: la devaluación récord, la desregulación y retirada total del Estado en la administración de precios son causa de la duplicación de la inflación. Mientras tanto, Milei fomentó la pérdida de poder de compra de salarios privados y públicos, del salario mínimo y de las jubilaciones.

Por eso, ni bien asumió, en diciembre, los salarios registrados tuvieron la peor caída en términos reales en más de 20 años, retrocediendo a niveles de hace casi 20 años atrás. No exagero: es el peor retroceso salarial en décadas. Para los informales fue mucho peor. Por su parte, en dos meses, el salario mínimo lleva un derrumbe acumulado de -29,4%, quedando un 32,7% por debajo del nivel de hace un año. Así, gracias a Milei, hoy tenemos el segundo salario mínimo en dólares más bajo de la región, sólo detrás de…Venezuela. A los jubilados les llegó el mismo desamparo y corrieron la misma suerte: de aplicarse los aumentos anunciados, los haberes van a terminar de caer en marzo más de un 33%.

En síntesis, Milei le quitó a jubilados y trabajadores un tercio de sus ingresos. Un tercio. Es como si por un año completo de trabajo se pagara sólo hasta el mes agosto y de octubre a diciembre se trabaja gratis, o del mes que de un mes de trabajo se pagara por 20 días; y sin embargo hay que vivir los treinta días del mes y los 12 meses del año.

Es justo reconocer que finalmente Milei aplicó su famosa motosierra, pero la apuntó a los ingresos de los jubilados, de los trabajadores formales e informales, de los públicos y de los privados.

Repasemos de nuevo: producto de la devaluación y de la desregulación, suben los precios sin freno, mientras se ponen techos y trabas a los aumentos salariales. Fuera de las teorías trasnochadas de los libertarios sobre el equilibrio general, lo que ocurre en realidad es que la destrucción del poder adquisitivo pulveriza la demanda, el mercado interno y el consumo. En efecto, las ventas, según CAME, se desplomaron desde que subió Milei en un 28,5%. Recordemos que en los cuatro años de Macri, habían caído un 17%. Casi el doble, pero en sólo dos meses.

Las ventas en farmacias cayeron comparando con un año atrás un 46%, en alimentos y bebidas (¡la comida!), un 37% y así en cada rubro. También se hizo añicos el crédito para consumo, con una reducción del -36,5% para enero. Como se ve los precios y no los ingresos, caen el crédito y el consumo, caen las ventas y la demanda. ¿Cuál es el siguiente eslabón de la cadena?

La próxima desgracia que llega inexorablemente es la recesión que ya se empieza a observar en menos de tres meses: despidos en la construcción, despidos en el comercio, suspensiones y despidos en la industria; cierre de empresas y de negocios. Una historia conocida y dolorosa, resultado inevitable de este tipo de programas. Algunos casos: Acindar, interrumpió la producción de acero ante la caída de 40% de su demanda para construcción, industria automotriz, electrodoméstico. El año pasado la industria automotriz había alcanzado su máxima producción en 10 años, hoy empieza a achicar turnos y realizar suspensiones. Ni hablar de la temporada: caída de visitantes, estadías más cortas, reducción del consumo.

A este cuadro hay que agregar otro de los elementos de estos planes de ajuste que se aproxima: el tarifazo energético. Es simple y sencillo, el objetivo es poner las tarifas energéticas a “precio internacional”. Esto ya está ocurriendo con los combustibles que quieren cobrarlos al mismo precio que en Europa o Estados Unidos, un dólar por litro, sin tener en cuenta dos realidades claves: primero, que los salarios, jubilaciones e ingresos en Argentina son hasta 10 veces menores medidos en dólares. Y, segundo, que la energía en nuestro país se genera con recursos que son de todos los argentinos.

El Gobierno Nacional resolvió en estos últimos días un tarifazo que todas las provincias se ven forzadas a trasladar a los usuarios. La quita de subsidios y aumento de los ingresos de las empresas de distribución eléctrica ya implicó aumentos para los hogares que llegan al 200% y para pequeños comercios e industrias al 390% en el AMBA. Pero además, el Gobierno Nacional presiona a las distribuidoras provinciales a regularizar inmediatamente sus pagos, incluso embargando a las cooperativas, esto obliga a todas las provincias a realizar aumentos tarifarios de similar magnitud para afrontar los pagos al mercado mayorista de energía. Pero esto no es todo, la política de quita de subsidios anunciada por el gobierno de Milei, va a significar que los hogares de ingresos medios y bajos multipliquen hasta cinco veces sus facturas de luz y gas.

Todo el mundo sabe, menos Milei, al parecer que cuando se produce una recesión, el Estado cuenta con distintos instrumentos para sostener el empleo, evitar la caída de la producción y reactivar la economía. Así salió el mundo de la crisis del 30, así salió el mundo de la recesión del COVID. Pero claro, para el anarcocapitalismo, el Estado debe autodestruirse. Así que se decidió a dejar que se profundice la recesión que produjo su política económica con un retiro del Estado de sus funciones y un recorte feroz del gasto y la inversión pública.

Es importante analizar la naturaleza del recorte presupuestario. Milei insiste con que logró el déficit cero cortando las “cajas de la política”. Pero lo cierto es que, aunque había llegado a firmar un compromiso en TV nacional y había prometido cortarse un brazo antes que subir impuestos, elevó el impuesto PAIS de 7,5% a 17,5% y elevó también las retenciones. Y el recorte realizado en enero se explica de otra manera: las jubilaciones y pensiones cayeron un -32,5%. Los programas sociales, como el potenciar, las Becas Progresar, la atención médica a beneficiarios de pensiones no contributivas, cayeron un -59,6%. Los salarios de los estatales se redujeron, un 18%. La obra pública bajó un -75,6%. Redujo las asignaciones familiares un 17,7% y las transferencias a Universidades Nacionales el -16,5%. Por último, las transferencias a las provincias disminuyeron el 53,3% en enero.

Lo escuchábamos declamar el viernes, para regocijo de los trolls que poblaban de los balcones del Congreso, que se ajustó a la política. Como se ve, es puro verso. La motosierra se aplicó sobre los jubilados, los laburantes, los pueblos de las provincias, las asignaciones familiares, las universidades nacionales. Para ser justos y exhaustivos, no todos los renglones del gasto se redujeron, hubo una partida que creció fuerte: fue el pago de servicios de la deuda externa, que se incrementó un 139% en términos reales. Como siempre que está metido Caputo, para tomar o pagar deuda ¡Sí hay plata!

Para peor, ya se está notando el efecto de estos planes que buscan el déficit cero a través de la contracción del gasto y la inversión pública. La caída de la actividad por la reducción de ingresos de los privados y de las erogaciones públicas tienen un efecto inverso: alejan el resultado esperado porque la recesión reduce la recaudación impositiva. Este efecto ya está entre nosotros. En febrero, la recaudación de impuestos internos, como IVA, se desplomó en términos reales, y cayó un -17% en lo que va del año y un -7,5% con respecto a enero. En igual sentido, la licuación de los salarios y la destrucción de empleos generó una caída de la recaudación en materia de Contribuciones y Aportes a la seguridad social del orden de -17%, también en términos reales. Por eso Milei incrementó las retenciones y el impuesto PAIS, que crecieron fuertemente pero que se los apropia íntegramente el gobierno nacional y no se distribuyen con las provincias. Así, más allá de los recortes de partidas que realizó Milei, en venganza por la caída de la ley ómnibus, la coparticipación se redujo en un 20,4% real interanual en febrero. Es la peor caída en 45 meses. Entonces: el ajuste genera recesión, la recesión reduce la recaudación y así se aleja la meta de bajar el déficit. Y a esto hay que sumar, además, el efecto devastador que tendrá la recesión causada por las políticas de ajuste de Milei sobre la recaudación de las provincias, que agravará de manera potenciada la situación financiera de los gobiernos provinciales.

Por lo dicho, el discurso de apertura de Milei hubiera sido más sincero si hubiese plagiado el que pronunció Nicolás Avellaneda cuando asumió la presidencia en 1874. Dijo: “Hay dos millones de argentinos que economizarán hasta sobre su hambre y su sed, para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros”. Milei aplica ahora la motosierra, pero para los 47 millones de argentinos, mientras aporta recursos ilimitados para los acreedores extranjeros de la deuda en dólares. Lo dicho: no es ajuste, es redistribución desde los vulnerables y los sectores medios hacia los ricos y los acreedores extranjeros.

Esta cita del discurso de Avellaneda habilita un comentario sobre el paraíso perdido de Milei, el modelo de país al que aspira. Ha dicho varias veces que Argentina fue la primera potencia mundial a fines del siglo XIX y que después, según él, el país “se jodió”, porque según Mieli, se implementó entonces “el modelo de la casta”, es decir, el Estado se creó para favorecer a los políticos, se aplicó la justicia social que es en realidad un robo porque les quita a algunos a la fuerza para darle a otros y se comenzó con la inflación producto del déficit cubierto con emisión. Todo esto, todo, es un disparate. Afirma que Argentina era la primera potencia mundial basándose en las estadísticas de producto bruto per cápita del proyecto Maddison. Esas estadísticas no son confiables para aquella época y fueron cuestionadas por sus fuentes y su metodología. Pero más allá de eso, da vergüenza ver a un presidente argentino sosteniendo esa insensatez en Davos delante de representantes del resto del mundo.

¿No se da cuenta de que se le ríen en la cara?

Sólo tres breves comentarios sobre esta ridiculez: a fines del siglo XIX -y también ahora- las potencias se definían por su poderío militar, científico, industrial. Argentina era el llamado “granero del mundo”, un país dependiente que por la extraordinaria fertilidad de sus tierras exportaba materia prima sin elaborar cuyas ganancias caían en manos de un reducido número de propietarios agropecuarios, la llamada oligarquía. Pero la gran mayoría de la población, en buena parte inmigrantes que vinieron al país a buscar tierras que pocos encontraron, vivía en condiciones miserables. Así lo atestigua crudamente el informe sobre la situación de los trabajadores que describió Bialet Masse, comisionado por un decreto del presidente Roca, y tantas otras crónicas de la pobreza y de la exclusión en la época. Era un país primarizado, desigual, injusto, que exportaba el cuero crudo para después comprar ropa fabricada en Inglaterra. Esas injusticias derivaron en un enorme descontento y en fuertes protestas que no alcanzo a describir aquí. Y, además, en Argentina no había siquiera una democracia con voto universal: ni los pobres ni las mujeres votaban. Es cierto, existía muy poca presencia y regulación del Estado como le gusta a Milei. Era ése un país para pocos que se sobreendeudaba y que cayó en profundas crisis financieras. Hasta los próceres preferidos de Milei comprendían, como Julio Argentino Roca que se necesitaba más obra pública y una educación pública, gratuita y universal como sostenía Juan Bautista Alberdi. La democracia plena, la universidad abierta se empezaron a construir después, con el radicalismo. Y la industrialización y la inclusión social se consolidaron con el peronismo. No es sólo un país pre-industrial, pre-peronista el que extraña Milei, sino también uno dependiente y pre democrático.

Corresponde analizar en especial dos renglones del recorte de Milei, la obra pública y las transferencias a provincias. Porque esta legislatura debe conocer el estado de situación que se desprende de las decisiones del gobierno nacional, y sus consecuencias en toda nuestra provincia.

Se decidió eliminar por completo la obra pública, produciendo la parálisis casi total de los proyectos en curso, con un -94% de caída real interanual estimada. En esta línea, el Índice Construya, que mide los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción que fabrican las empresas que lo conforman, bajó – 19,6% desestacionalizado mensual y se ubicó un 29,2% por debajo de enero de 2023. Se ponen en riesgo los aproximadamente 500.000 empleos formales que genera el sector de forma directa en todo el país.

Cuándo Milei defiende orgulloso el «ajuste” tal vez no comprende o tal vez no le importa en lo más mínimo el daño que causa parar las 900 obras que el gobierno nacional tenía en marcha en la provincia de Buenos Aires. Son obras fundamentales para ampliar los derechos y mejorar la vida de los bonaerenses. Para él la obra es sinónimo de corrupción. No conoce nuestra provincia, ni ninguna otra, y no sabe de sus necesidades. La obra pública no sólo genera empleo y reactivación de las economías locales en cada municipio, en cada pueblo, sino que, para su conocimiento, esas obras nunca las podría hacer un privado simplemente porque no dan ganancia, ni tampoco las financiarán los vecinos porque exceden sus presupuestos familiares.

Entre las más de 900 obras que paró Milei en nuestra provincia mencionamos unas pocas, a modo de ejemplo. La autopista presidente Perón, que atraviesa 14 partidos, obras de agua y cloaca en Areco, Carlos Casares, Lomas de Zamora, 64 escuelas en toda la provincia, polideportivos, rutas, centros de desarrollo infantil, en otros tantos municipios. Paró obras que cuentan con financiamiento externo de organismos internacionales por lo que ni siquiera aportan al superávit fiscal. Las paró porque no le importa lo que ocurre en nuestra provincia ni en las demás.

Desde esta Legislatura, donde están representadas todas las fuerzas políticas y regiones de la Provincia, le decimos al Presidente que el trabajo, el desarrollo y la dignidad que esas obras construyen no se pueden frenar. Y le exigimos: ¡LAS OBRAS SE TIENEN QUE REINICIAR DE MANERA URGENTE!

Seguramente van a esperar que como gobernador me queje por el recorte a las provincias en general y a esta provincia en particular. Para Milei, los gobernadores sólo defienden las “cajas de la política”. Pero hay que poner las cosas en su lugar: no se trata del ajuste a las “cajas” sino cómo afecta esta política a la sociedad, a los sectores medios, a los trabajadores. Ya mostramos cómo se redujeron los ingresos, la producción y el empleo y cómo aumentó la pobreza. Ahora veremos cómo su ajuste a las provincias atacó directamente los bolsillos de sus habitantes. Agradezco a esta legislatura, a todas las fuerzas políticas que reaccionaron con la misma denuncia: las decisiones que tomó el gobierno nacional no son contra un gobernador, no son contra el gobierno, son contra el pueblo de la Provincia de Buenos Aires y deben terminarse.

Conviene recordar también que la Provincia de Buenos Aires, aun en el año 2023, cuando en teoría fue la mayor beneficiaria de las transferencias “discrecionales” del gobierno anterior, fue en realidad la provincia que menos recursos tuvo por habitante, y es la que menos trabajadores públicos tiene. Es la provincia que menos gasta y la más austera de la Argentina. Esto se debe en parte a una injusticia histórica. Cuando se aprobó la ley de coparticipación en 1988, nuestra provincia sufrió una pérdida en su coeficiente de 7 puntos. Así, en la actualidad, la Provincia aporta el 40% de la recaudación, pero recibe por coparticipación cerca del 22%. El año pasado, en 2023, de los recursos no automáticos, llamados por Milei discrecionales, la provincia recibió el 42%, pero de un monto más pequeño, sumando coparticipación y otras transferencias, alcanzó menos del 25% de los recursos transferidos. ¿Es justo, es defendible que una Provincia que representa cerca del 40% de la población, del 40% de la producción, del 50% de la industria y del 60% de los habitantes vulnerables y pobres reciba sólo el 25%? Y la injusticia es peor y eso es lo que Milei no parece entender. Todos los recursos que se recaudan, provienen de la actividad económica y de la riqueza que se produce en las provincias. Si en lugar de tomar sólo los impuestos coparticipables consideramos el total de los recursos, se observa que un 40% provienen de nuestra provincia, pero de ese total, nuestra provincia recibe solo el 7,5%, mientras el gobierno nacional retiene un 66%. Y Milei insiste en que no le corresponde hacerse cargo de nada, sólo dedicarse a ajustar. Ni de la salud, ni de la educación, ni de la seguridad, ni de la infraestructura. Según su ideología anarcocapitalista todo lo humano le es ajeno. Nosotros, desde aquí, vamos a seguir peleando por recuperar lo que nuestra provincia y todas las demás merecen y necesitan.

En su lógica de recortes, desde que asumió Mieli redujo buena parte de los giros a las provincias por fuera de la coparticipación. Pero luego, cuando por su propia obstinación, incapacidad e impericia la llamada Ley Ómnibus fue rechazada -¡menos mal!-, Milei decidió públicamente vengarse. Sí, como lo escuchan, sostuvo que iba a fundir a las provincias y que las iba a dejar sin un peso. Empezó entonces con una andanada de agresiones hacia los gobernadores, diputados y senadores de todos los signos políticos.

Lo triste del caso es que en lugar de castigar a los gobernadores, recortó recursos y fondos que van directo a los bolsillos de los trabajadores y de la sociedad en su conjunto. Primero recortó el Fondo de Incentivo Docente, que es un aporte del gobierno nacional que existe desde 1998 y que fue sostenido por 10 presidentes de todos los signos políticos. Lo canceló Milei. Presidente, sepa que no castiga así a un gobernador ni a un gobierno, castiga a los 400 mil docentes de la provincia, a los 5,2 millones de alumnos y a sus familias. Como resultado, ya tuvimos 2 medidas de fuerza a nivel nacional.

Recortó también el subsidio al transporte y el Fondo Compensador del Interior (FCI), generando un incremento en el precio del colectivo en todo el país. Si bien aún no es posible cuantificar el impacto exacto, se estima que en algunas localidades el boleto de colectivo podría superar los $1.000. Boleto Mil-ei en todo el país.

Aprovecho para aclarar brevemente dos puntos sobre el boleto en el Gran Buenos Aires. Recordemos que en nuestra provincia contamos con 1 millón de usuarios del transporte público en el interior y 6,5 millones en el gran Buenos Aires. Es cierto que el boleto históricamente es menos costoso que en el interior de la provincia y del país. Tan cierto como que, en general, mientras en el interior de la provincia y del país el transporte suele resolverse con un solo transporte, en el conurbano, por sus características, más de un tercio de los viajes requieren dos transportes y a veces tres. Es normal que muchos para ir a trabajar tengan que pagar tres boletos: colectivo, tren, colectivo. No es comparable de ninguna manera.

También en el conurbano los aumentos los decide Milei. Desde la época de Macri el precio del boleto fija el gobierno nacional, en el caso de los pasajes entre capital federal y provincia, el subsidio entre jurisdicciones lo paga la Nación, pero los que son para las líneas del conurbano, el subsidio lo paga íntegramente el gobierno provincial. Así como escuchan, el precio del pasaje lo establece la Nación pero los subsidios los paga la provincia. En enero nuestra provincia pagó $1.000 millones de subsidio para el interior y 56 mil millones para el conurbano, sólo en enero.

Recapitulemos: Milei, enfurecido por la muerte anunciada de la Ley Ómnibus, le sacó del bolsillo parte del sueldo a los docentes y aumentó el pasaje de colectivo a todo el país. Después, aplicó castigos individuales: a Chubut decidió no refinanciar su deuda con Nación, y a la provincia de Buenos Aires, por decreto, le quitó el Fondo de Fortalecimiento Fiscal que viene recibiendo hace tres años. Tampoco aquí el ajuste es para el gobernador, sino para toda la provincia y los bonaerenses. El fondo se utilizaba para adquirir equipamiento de seguridad, para mejoramiento de los salarios de la policía, para infraestructura y para alimento en las escuelas.

Recordemos además que estas transferencias lejos de ser discrecionales son transferencias obligatorias que responden a leyes, decretos, normas y acuerdos vigentes, aunque no sean automáticas. Pero eso le otorga al Gobierno Nacional la facultad de no transferirlas sino incumpliendo sus obligaciones. Prometimos defender a la Provincia de Buenos Aires: como otros gobernadores estamos reclamando por lo que les corresponde a sus provincias según el régimen federal que eligió la Argentina. Parece mentira que a esta altura de la historia Milei haya reeditado el enfrentamiento entre unitarios y federales.

Después de este salvaje saqueo sobre el conjunto de la sociedad argentina, el presidente festeja estar acercándose al Déficit Cero, incluso manifiesta alegría, una perversa alegría surgida del sufrimiento de las mayorías. Lo que Milei llama equilibrio es en realidad una sociedad cada vez más desequilibrada. ¿Qué clase de equilibrio puede experimentar una persona a la que de golpe le quitan el trabajo o un tercio de sus ingresos? ¿De qué equilibrio habla el presidente cuando miles de familias tienen que cambiar a los chicos de colegio, cuando hay pacientes cuyos tratamientos se interrumpen, cuando caen sus haberes y crecen las dificultades de los jubilados para acceder a sus medicamentos, cuando hay tantas obras paradas, caída de salarios, comercios que cierran? ¿A eso Milei la llama equilibrio? Este supuesto éxito equivale a “equilibrar” la economía de una familia cortando la comida de los chicos y los medicamentos de los abuelos. Eso no es equilibrio, eso es masacre.

Se puede estar a favor de un menor protagonismo del Estado pero de ninguna manera se puede desproteger de esta manera a la sociedad y someterla a este enloquecedor experimento. Solo un gobierno irresponsable e insensible puede llevar adelante medidas tan dañinas de manera tan veloz, sin ofrecer siquiera políticas que amortigüen sus efectos.

Para peor, este rumbo que quiere imprimir con esas políticas va a contramano del mundo. En un mundo crecientemente injusto y conflictivo en el que se precariza la vida, los Estados nacionales protectores son cada vez más necesarios. Mientras tanto, Miei lo desmantela dejando a la gente aún más indefensa. Javier Milei: eso de la Escuela Austriaca y el anarcocapitalismo es un delirio que ningún país aplica, mucho menos aquellos países a los que admira. Más que defender la absurda Escuela Austríaca, lo que el Presidente debe defender es la Escuela Argentina.

Hizo campaña diciendo que quería refundar la Argentina, pero hasta acá lo está haciendo es REfundirla.

Sabíamos que sería complicado, sabíamos que las ideas y propuestas desplegadas por Milei en campaña conducirían, de aplicarse, a resultados angustiantes para la enorme mayoría. Pero lo que estamos viendo es mucho peor de lo previsto, mucho peor de lo imaginado. Incluso habiendo dedicado toda la campaña a advertir sobre el riesgo que corrían los derechos frente a las propuestas de Milei, aún así nos quedamos cortos frente a este espectáculo de improvisación y crueldad.

No estábamos preparados para ser un escudo; queríamos ser motor de una etapa donde se profundizaran la industria, el empleo, el desarrollo y el bienestar. Sabíamos que faltaba mucho, pero que eso que faltaba se alcanzaría con políticas nacionales destinadas a producir más y repartir mejor. Pero no hay tiempo para lamentarse; frente a estas nuevas circunstancias, la pregunta que guía nuestra tarea es: ¿qué significa llevar adelante un Gobierno protector, un Estado presente bajo este contexto?

Resulta urgente montar y fortalecer un gobierno que sea más sensible y protector que nunca, reforzando los lazos de solidaridad y cooperación con todos los demás actores de la vida pública nacional que sufren el mismo embate que sufren los bonaerenses. Por eso, todas nuestras medidas de gobierno estarán orientadas a amortiguar, frenar, defender, proteger todo lo que se esté abandonando o atacando desde el Gobierno central. Nuestras posibilidades para hacerlo son limitadas, pero nuestra voluntad de proteger al pueblo bonaerense de este ataque no reconoce límites. Si no hay recursos suficientes, los reemplazaremos por más esfuerzo, más presencia, más trabajo, más solidaridad. Siguen ahora algunas medidas que ilustran esta decisión, esta voluntad.

Comenzamos en esta legislatura, donde en diciembre pasado fue aprobada la ley que nos autorizó el financiamiento para cubrir todos los vencimientos de 2024 y además se creó un Fondo para brindar recursos a los municipios. A diferencia de otros años, dadas las dificultades macroeconómicas que sabíamos nos tocaría atravesar, este fondo es de libre disponibilidad y puede compensar parcialmente la caída de la recaudación producto del desplome de la actividad. Tal y como estaba establecido en la ley, en febrero distribuimos el 10% de los 116.000 M, a los 135 municipios. Es un buen indicador del contraste con el incumplimiento del gobierno nacional: son transferencias no automáticas, pero sí obligatorias de la provincia hacia los municipios que estamos respetando.

Hicimos también inversiones educativas en edificios y materia, pero también alcanzamos el acuerdo con todos los trabajadores del Estado, con aumentos salariales en enero y febrero del 25% y 20% para hacer frente a la aceleración de la inflación que produjo la política de Milei. Como resultado de ésto, por quinto año consecutivo, las clases comenzaron en la fecha que marca el calendario. Llevamos 4 años sin paros docentes provinciales generalizados, garantizando los días de clase. Este resultado no es producto de vínculos personales entre dirigentes, sino de la enorme inversión que ha hecho la Provincia y del respeto a los trabajadores. Falta mucho por hacer, por supuesto, pero la defensa y la mejora de la educación pública son una prioridad inclaudicable de nuestro gobierno.

Desde el punto de vista de los recursos, para sustituir los fondos que el Gobierno Nacional viene sustrayendo de nuestra provincia, elaboramos y aprobamos democráticamente aquí, en esta legislatura, una ley impositiva cuyos ejes fueron la suba de alícuotas a sectores concentrados de la economía beneficiados por la política económica de Milei, la adopción del impuesto a los rendimientos de instrumentos financieros, la implementación de un anticipo extraordinario sobre Ingresos Brutos para 254 grandes empresas altamente concentradas, el incremento solidario en el inmobiliario para menos de un 10% de las propiedades de mayor valuación fiscal, mientras para las restantes se sostiene por debajo de la inflación y la actualización de los impuestos patrimoniales. El sistema impositivo tiene que ser cada vez más justo, eso significa que deben contribuir en mayor proporción los que más tienen y pueden.

Reforzamos además nuestras líneas de fiscalización y control de la evasión sobre sectores de alta capacidad contributiva, como los operativos de fiscalización catastral, enfocados en zonas de alta valuación fiscal, que nos permitieron detectar en estos años unos 15 millones de metros cuadrados que no estaban declarados (incluyendo más de 20.000 piletas), habiendo ya recuperado más de $6.100 M de recaudación. Evitamos también la evasión de propietarios de embarcaciones deportivas y de lujo, lo cual nos permitió que se den de alta más de 1.500 embarcaciones no registradas y recuperar hasta el momento más de $1.700 M de recaudación impositiva.

Para sostener el consumo ante el aumento en el costo de vida, y particularmente de los alimentos, en lo que va del año movilizamos consumos por $232.500 M mediante los beneficios de Cuenta DNI, a través de 22,6 millones de transacciones que alcanzaron a 3,6 millones de bonaerenses.

Profundizamos también la promoción de la producción y el consumo de alimentos bonaerenses mediante el programa «Mercados Bonaerenses». Desde su lanzamiento, ya realizamos 19.800 ferias en 115 municipios de la provincia, eliminando intermediarios, mejorando los márgenes de los productores y reduciendo el precio que paga el consumidor.

En lo que respecta al acceso a los alimentos de los sectores vulnerables y de modo de atenuar la caída en la entrega por parte del Gobierno nacional, a partir de este mes dispuse el incremento en la inversión de los programas de Servicio Alimentario Escolar (SAE) y Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA Bonaerense) en un 94%. Estos programas alcanzan a más de 2,4 millones de destinatarios y la inversión mensual pasa de $27.000 M a más de $52.000 M.

Para compensar la eliminación por parte del Gobierno nacional de los programas de incentivo al consumo de bienes durables, como Ahora 12, desde Provincia Compras desarrollamos diferentes líneas de promoción en cuotas sin interés. En lo que va de 2024 se realizaron más de 170.000 compras por $28.800 M, por parte de 113.000 bonaerenses.

En lo que respecta a la producción, para atenuar el impacto de la devaluación y evitar la desintegración del aparato productivo bonaerense, desde el Banco Provincia junto al ministerio de producción y el de agricultura, seguiremos apoyando a las PyMEs y emprendedores bonaerenses a través de las líneas de crédito con tasas atenuadas: desde enero de 2020 llevamos otorgados en términos reales $11,7 billones en créditos a la producción; el 80% de ese monto contó con tasas subsidiadas y el 80% estuvo destinado al segmento MiPymes. En lo que va del año, colocamos $351.000 M en nuevas financiaciones para el fomento a la producción en general, y de las PyMEs en particular. Asimismo, bajamos 3.000 puntos básicos las tasas de interés para los créditos de carácter productivo.

Por otra parte, ante la total y absoluta inacción del Gobierno nacional, a fines del año pasado anunciamos una línea especial para desastres naturales. Entre enero y febrero, se colocaron créditos blandos por casi $700 M, de los cuales el 81% se concentró en Bahía Blanca, epicentro del desastre que provocaron las tormentas de fines del año pasado. Milei, en su visita a dicho municipio, nos dijo que nos arreglemos con lo que teníamos, en una absoluta falta de responsabilidad, solidaridad y empatía. Lo hicimos en la medida de nuestras posibilidades.

Para fortalecer el trabajo y ante los ataques frontales a los trabajadores, desde la Provincia no sólo impulsamos las paritarias para alcanzar mejoras salariales y de condiciones laborales para toda la administración pública provincial, sino que también abordamos los conflictos laborales que se presentan por cierres de empresas o paralización de obra pública nacional y para sostener los puestos de trabajo en el sector privado que tanto dicen fomentar, pero que están fundiendo a toda máquina, como nunca antes se había visto.

En lo que respecta a la OBRA PÚBLICA, contra el abandono del Gobierno nacional, el Gobierno provincial seguirá trabajando y destinando su esfuerzo para sostener la inversión, los empleos y la continuidad de las obras. Por un lado, estamos haciendo esfuerzos para continuar o reanudar las 1000 obras que tiene en marcha la provincia en conjunto con los municipios. Específicamente, el Gobierno de Milei ha paralizado y desfinanciado cerca de 900 obras que se encontraban en ejecución en los 135 municipios de la Provincia. No es posible suplir la ausencia del gobierno nacional por los recursos, pero también por dificultades contractuales y normativas. Sin embargo, resolvimos hacernos cargo de la finalización de los 86 Centros de Desarrollo Infantil, beneficiando a 6.600 niños y niñas. Además, avanzaremos en la finalización de las 13 Escuelas Técnicas, beneficiando a 10.400 estudiantes. Asimismo, hemos decidido continuar con los proyectos más relevantes que el Gobierno nacional ha abandonado en materia de acceso al agua potable y saneamiento, tales como el Recambio de Acueducto Pereyra en Berazategui ($1.116 M), la Cloaca Máxima-Chascomús ($600 M) o el Colector Cloacal Norte de Olavarría (más de $500 M para sus tres primeras etapas).

También, desde el Gobierno nacional, se frenaron y abandonaron las obras de vivienda. Ya son 16.000 las viviendas paralizadas en la PBA, ejecutadas y financiadas por Nación. Entre 2019 y 2023, finalizamos 21.086 viviendas en conjunto con el Gobierno nacional saliente. En respuesta a esta política, continuaremos sosteniendo con la construcción de 7.941 viviendas que tenemos en ejecución desde la PBA, para que más bonaerenses cumplan con el derecho de un hogar propio.

Desfinanciaron también las obras de urbanización de barrios populares. En PBA, a diciembre de 2023, había 425 obras en ejecución en barrios populares, llevadas adelante por la injustamente acusada Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU). Para atenuar los efectos sobre los sectores populares, desde la PBA vamos a continuar con las 255 obras de urbanización que tenemos en marcha a través del Organismo Provincial de Integración Social y Urbana (OPISU).

En total, durante nuestro primer mandato, la Provincia finalizó 2.255 obras. A la fecha, con fondos provinciales, estamos ejecutando 829 obras a lo largo y a lo ancho del territorio y están por comenzar otras 213. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para seguir avanzando con esas obras con financiamiento y ejecución provincial.

En lo que respecta al TRANSPORTE, el gobierno nacional pretende también desertar por completo. Ante la quita del Fondo Compensador del Interior y el aumento de las tarifas en trenes y colectivos del gran buenos aires, que se multiplicó por cinco, la PBA está sosteniendo con recursos propios el 95% de los subsidios que las empresas de transporte reciben en la actualidad, para evitar mayores aumentos en el boleto de los colectivos y micros. Además, vamos a sostener el Boleto Estudiantil que, desde que asumimos, ya abarca a un total 24 universidades públicas del Gran Buenos Aires y del Interior que, a partir de octubre de 2023, se extendió a estudiantes del Nivel Terciario alcanzando un total de 359 instituciones educativas. Seguiremos trabajando en la ampliación del Boleto Estudiantil para los estudiantes de las distintas modalidades de Educación de Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores y para los estudiantes en el Nivel de Formación Profesional, así como también en la extensión del Pase Libre Multimodal a más beneficiarios. No nos van a quitar el boleto estudiantil, producto de la lucha histórica de los estudiantes de la provincia.

El ataque a la educación pública del gobierno de Milei es despiadado. Ante el recorte de recursos que llevó adelante el Estado nacional, con la eliminación del FONID y otros programas nacionales, decidimos llevar adelante los pagos del FONID en febrero con fondos provinciales, como complemento de los salarios de los y las docentes de la provincia. Asimismo, se continuó en enero y febrero con los pagos relativos a la Quinta hora y la Jornada Completa, que eran fondos que debía girar también el Estado nacional. Lo mismo hemos tenido que hacer con otros programas nacionales interrumpidos: Educación Social y Cultura, Educación Sexual Integral, Gestión Educativa, Formación Docente, Conectar Igualdad, Educación Técnica. Sostener todo lo que quitan es imposible, pero seguiremos trabajando para que les devuelvan a las provincias lo que les corresponde.

También la UNIVERSIDAD pública es víctima de la motosierra de Milei. Ante el ajuste que están sufriendo las 23 universidades nacionales localizadas en nuestra provincia y los intentos de frenar la puesta en marcha de tres nuevas universidades nacionales (Delta, Pilar y Ezeiza), seguiremos defendiendo el derecho a la universidad pública y gratuita. Mediante el Programa PUENTES ya incorporamos 55 municipios a la red bonaerense de centros universitarios, inauguramos 21 nuevos centros universitarios y aseguramos el dictado de 81 carreras con más de 3.800 alumnos inscriptos. En este nuevo contexto, no solo continuaremos con el programa sosteniendo las carreras ya lanzadas, sino que vamos a concluir las obras en ejecución para sumar más de 20 nuevos centros universitarios que se encuentran en construcción. Y frente al ataque permanente a la Ciencia y Tecnología y sus instituciones, vamos a seguir defendiendo a nuestros científicos e investigadores, a continuar jerarquizando la Comisión de Investigaciones Científicas y a nuestro sistema científico-tecnológico.

El derecho a la SALUD es también víctima del ajuste. Por el abandono del Estado nacional, compensamos los programas nacionales a través de políticas y programas provinciales, siempre que fue posible. Entre otras cosas, nos hemos tenido que hacer cargo de la compra de medicamentos de alto costo para personas con problemas oncológicos, con hemofilia o con hipertensión pulmonar, lo que implica una inversión de más de $3.500 M. La crueldad y la indiferencia no tienen límite. Tuvimos que ampliar el vademécum provincial para cubrir los medicamentos más requeridos para el tratamiento del cáncer. Ya iniciamos el proceso de compra, lo que significa una inversión de más $11.000 M, que dará respuesta a unas 1.700 personas con cobertura pública exclusiva que recibían la medicación de los organismos nacionales. Otro tanto ocurrió con los insumos médicos: la Provincia tuvo que salir a adquiri lo que el Gobierno nacional dejó de enviar, con una inversión adicional anual de más de $50.000 M. Se trata de reactivos e insumos para la detección de enfermedades transmisibles (como zika, dengue, chikungunya, rubéola, sarampión, chagas, influenza, virus respiratorios, etc.), medicamentos para la atención de embarazadas y el tratamiento de la hemorragia pos parto, medicación para el tratamiento de hipertensión durante el embarazo, cánulas de alto flujo en lactantes para soporte respiratorio pediátrico, medicación e insumos de laboratorio para detección de VIH, sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual, preservativos, métodos anticonceptivos, etc.

Por otro lado, en momentos en que padecemos un brote de dengue de esta magnitud, el Gobierno nacional retiró los recursos nacionales para nuestra provincia. Se trata de personal técnico, máquinas para fumigación, insumos químicos y vehículos para las bases de control de vectores.

En materia de seguridad, ante la desregulación y el aumento del precio de los combustibles, tuvimos que triplicar los recursos fiscales para mantener la misma cantidad de litros de nafta y gasoil. Hoy sostenemos con ayuda de los intendentes de la provincia los mismos niveles de patrullaje que el año pasado, cuando el litro promedio rondaba los $350. Por otro lado, pese a la falta de pago y posterior eliminación del Fondo de Fortalecimiento Fiscal (FOFOFI) que, además de otros usos, nos generaba los recursos para efectuar el pago salarial a nuestras fuerzas de seguridad, estamos manteniendo los niveles salariales de nuestra policía equiparados con los de las fuerzas federales.

Frente al ataque del presidente Milei a la cultura y a los artistas, el Gobierno provincial impulsa políticas de protección y fomento de la cultura, tales como el Fondo de Fortalecimiento y Protección de la Cultura Comunitaria, que alcanza a centros culturales, festivales auto-gestivos y colectivos culturales. Además, impulsamos el Plan de Acompañamiento al Sector Editorial, apoyando a las ferias del libro existentes y la creación de seis nuevas ferias en lugares donde el sector se encuentra en crecimiento. Estamos también preparando la organización de la Segunda Edición del Festival Internacional de Cine Bonaerense, un festival de festivales.

Mientras el gobierno nacional muestra su desprecio por las cuestiones ambientales y las energías renovables, seguiremos promocionando y contribuyendo a una transición energética que permita la generación de energía de formas más eficientes y sustentables para el ambiente. El DNU de Milei derogó el Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable. Igualmente, continuaremos en 2024 con la instalación de equipos fotovoltaicos en escuelas rurales, con la instalación de parques solares en distintos distritos de nuestra provincia y con la entrega de luminarias LED. Además, el gobierno nacional abandonó la creación de 18 plantas de reciclado, el saneamiento de basurales y la construcción de Centros Ambientales en Tornquist y Madariaga, que iban a contar con el apoyo de Nación y que planteaban una solución para la gestión de residuos urbanos de 7 municipios. Desde PBA, continuaremos trabajando en la problemática de los residuos de forma integral y coordinada, acompañando a los municipios con asistencia técnica, maquinaria, recursos y planificación, incluyendo y mejorando las condiciones laborales de las y los cartoneros en cada rincón de la provincia. Hasta el momento alcanzamos a 80 municipios con una inversión de casi $19.000 millones.

Mientras Milei abandona la perspectiva de género, en nuestra provincia seguiremos ampliando derechos y reduciendo inequidades con programas como “Comunidades sin Violencia”, trabajando junto a los municipios para erradicar las violencias, y promover la autonomía de mujeres y diversidades.

Podríamos seguir, pero esta enumeración alcanza como muestra. Sin embargo, es fundamental transmitir con franqueza a la sociedad que pese a todo el esfuerzo protector que pongamos, el mayor o menor bienestar socioeconómico que experimenten los argentinos será responsabilidad del nuevo gobierno nacional. Lo que sí queremos garantizar es que jamás buscaremos salvarnos solos, no vamos a ser cómplices del afán desintegrador del presidente. La provincia promoverá cada vez una mayor cooperación con otros gobiernos provinciales. Los gobernadores estamos muy preocupados por el nulo sentido federal que muestra el Gobierno Nacional y estamos decididos a integrar esfuerzos para actuar como red y como límite al delirio centralista del presidente. ¿Qué significa poner un límite? Nuestra aspiración es clara: que ponga los pies sobre la realidad y que gobierne con respeto y dentro de la Constitución.

Después de someter al pueblo, a la democracia y al federalismo a una agresión tan inédita como salvaje, ahora se nos lanza una invitación que se parece más a una amenaza o una imposición que a un diálogo. Ofrece exactamente lo que dice rechazar como método de la política: aprueben las leyes y recibirán los recursos que ilegalmente se cortaron. Nuestra respuesta es muy clara: cuenten con nosotros para reuniones de trabajo, para encuentros destinados a solucionar problemas, incluso para debatir. Pero si se trata de encuentros para fotos y marketing… arranquen nomás si no llegamos. Que quede claro: estaremos en todos los ámbitos que sean necesarios para seguir reclamando con firmeza algunos puntos concretos con los que todas las fuerzas políticas y los 135 intendentes seguramente coincidirán:

  1. La inmediata reactivación de las obras públicas frenadas caprichosamente que afectan la vida de los 135 municipios.
  2. El respeto al federalismo y la inmediata reposición de los fondos vengativamente birlados a las provincias.
  3. La devolución de los fondos del FONID para los salarios docentes y los fondos para las universidades y el transporte.
  4. La urgente distribución de los recursos destinados a los comedores y los medicamentos que se interrumpieron de manera tan insensible como
  5. La derogación del DNU ilegal, anticonstitucional según todos los especialistas de todas las vertientes y que es el marco para el saqueo de recursos provinciales que se viene realizando.
  6. El firme rechazo al delirante proyecto de dolarización, que debilitaría la soberanía monetaria, multiplicaría la desigualdad y que favorece únicamente al narcotráfico.
  7. El dragado del Canal Magdalena y la defensa irrestricta de nuestra patria y nuestra historia, con el firme reclamo por la soberanía en Malvinas.

Nuestro pacto es con el Pueblo, nuestro pacto es con la Patria y nunca lo vamos a traicionar.

En sus primeros 90 días como presidente ha quedado en evidencia que este gobierno nacional promueve la degradación, la desintegración y la descomposición. Pocas semanas atrás el Presidente voló a Estados Unidos para participar en un encuentro conservador en el que expuso un discurso absolutamente alejado de la realidad argentina. En su alocución dijo que Occidente está en peligro. Lo que está en peligro es la unidad nacional: así como se propone desintegrar la sociedad promoviendo el egoísmo, también se está poniendo en riesgo la unidad nacional. Presidente: no queremos ser Irlanda, ¡queremos seguir siendo Argentina!

Ninguna provincia crece si el país salta al vacío, Ninguna persona puede alcanzar la felicidad en una sociedad que se desintegra, Ningún productor puede producir sin un Estado que lo defienda y lo promueva, Ningún empresario puede enriquecerse si el pueblo no tiene recursos ni para comprar lo básico, Ningún barrio puede tener paz sin más inclusión, protección y dignidad, Ningún futuro es posible si el odio, el individualismo y la crueldad imperan en la sociedad.

Nos pueden atacar, nos pueden injuriar, pueden mentir, pueden sacar los tanques a las redes. Nosotros vamos a seguir recorriendo todos los pueblos y seguir trabajando incansablemente para sostener y ampliar los derechos y por la justicia social. Lo que no pueden robarle a la Provincia de Buenos Aires es su Derecho al Futuro.

¡Viva la Argentina, Viva la Provincia de Buenos Aires!

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Somos parte del proyecto nacional y popular, representados por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el gobierno nacional, y por Axel Kicillof y Verónica Magario en el gobierno provincial.

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